Personal

El desvelo me puso a pensar…

¡Hola!

Como tal vez muchos de ustedes, estoy muy despierta a esta hora tratando de encontrar una explicación. No es común que ésto me ocurra porque afortunadamente mi mente deja de funcionar como a las ocho y media de la noche.

Sin embargo, es casi medianoche y simplemente no me quiero dormir; es decir, mi cuerpo sí necesita descansar y desconectar, estoy agotada y tengo un cansancio acumulado en la espalda que no puedo describir, pero adivinen qué… mi mente va a mil. Intento conciliar el sueño, pero algo me dice que necesito escribir-me; y es que esto se ha convertido en un método de descarga tan necesario para mí que me genera alivio, me quita peso, me despeja, y entonces logro descansar. Es un poco como hacer el amor, pero a punta de letras, en silencio. Lo más curioso es que me ocurre muy a menudo los viernes, como si quisiera dejar aquí toda la carga de la semana.

Siento una necesidad imperiosa de escribir, pero nisiquiera sé de qué. Hasta ahora me decido a dejar que fluyan las palabras por medio de este amigable teclado digital de mi móvil. Solo estoy aquí, a la orilla de la cama, sigilosa, dando la espalda a mi compañero que muy comprensivamente se aparta y me deja en medio de esta penumbra tratando de descubrir qué es lo que quiero decirme en esta noche fría y lluviosa de viernes. Él si tiene sueño, se le nota, ya no lo escucho ni respirar; no lo envidio, yo tengo muchas ideas. 

Por ejemplo, he tenido la idea estos días dizque de querer ser más… Más talentosa, más organizada, más auténtica, más arriesgada, más feliz. Pero a la vez me pregunto si es realmente necesario. –¿Ser más…? ¿Para qué?–
Creo que ser más “algo” podría significar reprochar todo lo que ya he sido hasta ahora, desconocer las experiencias y aprendizajes que me han traído hasta aquí los lugares disfrutados, los caminos recorridos, las personas y las historias compartidas; sería sencillamente olvidarme de todo aquello que me ha construído para ser lo que ya soy hoy, entonces llego a la conclusión que no… Ya soy! Soy alguien, soy lo suficientemente talentosa para desempeñar mi profesión de la forma en que lo hago y eso ya me hace feliz. Soy lo necesariamente organizada como para entender que cada cosa tiene su tiempo y reconocer que he planeado con cautela las decisiones más cruciales de mi vida -aunque, la verdad sí debería ser más organizada con la plata a ver si me rinde un poquito más, pero bueno-. Soy lo bastantemente auténtica como para no olvidarme de dónde vengo y expresar libremente mi manera jocosa y espontánea de tomarme la vida. Y por supuesto, considero ser tan arriesgada como mi personalidad me lo permite para tomar la iniciativa y lanzarme a nuevos proyectos, como éste de escribir públicamente mis ocurrencias, de las cuales me enorgullezco y que está haciendo parte de un momento muy especial en mi vida. Me lo disfruto y soy feliz.

Para concluir, he decidido que no necesito ser “más” nada, de hecho ya soy todo lo que puedo ser, pero lo que si puedo, y es a lo que seguramente quería llegar en esta noche: es proponerme a ser cada día “mejor“.

Y bueno, creo que tengo otras ideas en mente (que le dio justo por funcionar mejor a esta hora) pero ya en verdad me están pesando los ojos. Acabo de descubrir, simple y llanamente que solo necesitaba decirme a mí misma estas bondadosas y genuinas palabras antes de dormir.

¿Lo leyeron todo?… En serio?

Gracias…

💜

Curiosamente,

Jineth Ceballos

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