motivacion

Cuando el miedo se disfraza de excusas…

A veces me ocurre que casi me vuelvo loca tratando de tomar una decisión, no sé si te ha pasado a tí, pero en mi caso sucede que mi cabeza ronda y ronda en ideas; ideas nuevas como un reto personal, un proyecto. Y de repente me ilusiono, me la creo, me siento determinada a llevarlo a cabo, y una voz interior me dice que debo hacerlo, que debo atreverme, que debo intentarlo de nuevo, que debo creer y lanzarme a descubrir nuevos rumbos. Pero luego, después de analizar y darle vueltas al mismo asunto encuentro que hay un montón de factores que tal vez no he considerado: ¿Tendré el tiempo suficiente?, ¿Necesito de verdad complicarme la vida ahora?, ¿Y si no funciona?, ¿Y si fracaso de nuevo?, ¿Y si nadie me apoya?, Y si… Y si… Y si…

Resulta que finalmente me convenzo a mi misma de que la idea no es tan buena, que hay que pensar en algo mejor porque quizá ahora no sea apropiado, que me va a exigir más de lo que tengo capacidad de dar y que es muy probable que nisiquiera llame la atención. ¿Les ha pasado?, Cuéntenme! porque a mí sí, muchas veces.

Y saben qué… He descubierto con el tiempo, y sin necesidad de ir a hurgar en lo más profundo de mi ser, que la cantidad de razones que encontramos para no hacer algo no son más que un montón de excusas que enmascaran ese miedo que nos da siempre al emprender algo nuevo. Al sentirnos tan expuestos respondemos con lo que más fácil se nos da, tratamos de racionalizar la situación porque reconocer que lo que tenemos es puro y físico miedo no es tan fácil.
Lo que sucede es que no queremos aceptar el miedo que nos da enfrentarnos a nuevas aventuras, es como si el reconocernos vulnerables nos hiciera ver menos dignos de lograr las cosas, por eso llenarnos de excusas es el camino fácil.
En realidad, es normal sentir miedo o ansiedad  frente a situaciones nuevas; sobre todo cuando la decisión depende de nosotros; pero, si bien es una emoción necesaria para ayudarnos a detectar situaciones de riesgo, se puede convertir en un enemigo silencioso al momento de querer alcanzar cualquier objetivo por pequeño que sea. Así que está bien sentirlo, lo vamos a sentir todo el tiempo, en cada cosa que emprendamos va a estar ahí, latente, pero para que no nos paralice es necesario reconocerlo, enfrentarlo sin que eso nos implique un retroceso en nuestro crecimiento personal o profesional.
En internet abunda información sobre cómo evitar que el miedo trunque nuestros sueños, cientos de estrategias para enfrentarlo y un montón de alternativas para superarlo. Pero sin duda, por lo primero que debemos empezar es por reconocer que somos vulnerables y entender finalmente que por mucho miedo que tengamos no debemos dejar de intentarlo.
Así que: ✨Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo, pero no te paralices.✨

Los invito a leer también mi entrada: “Reconocer tus miedos te hace más valiente” y cuénteme si tienen estrategias para afrontar sus miedos. Me encantaría leerlos también.

Gracias por estar aquí ♥️

Curiosamente,

Jineth Ceballos

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